Centre Sukha

El término “sharenting” surge de las palabras inglesas “share” (compartir) y “parenting” (crianza) y hace referencia a la práctica de compartir imágenes e información de los hijos e hijas menores de edad por parte de los progenitores en las redes sociales.

No hace referencia a la publicación ocasional de una fotografía aislada, como la que pueda compartirse para mostrar un momento especial, sino a la publicación continuada de imágenes de los hijos y la consecuente exposición de su vida privada.
Esta práctica implica exponer de manera reiterada su imagen y su esfera íntima, así como facilitar, de forma no siempre consciente, información y datos personales.

Se estima que alrededor de un 80 % de los bebés ya tienen presencia digital con tan solo seis meses de vida. Se trata, por tanto, de una práctica cada vez más extendida. No obstante, existen diversos estudios que aluden a las consecuencias psicológicas y
sociales de la sobreexposición en redes de menores. Además, los expertos alertan que una gran parte del material incautado a delincuentes sexuales proviene de fotos cotidianas, sin un claro contenido sexual, extraídas de internet. Este escenario pone
de relieve la necesidad de concienciar a padres y madres sobre los peligros de esta práctica.

 

sharenting

¿Por qué el sharenting es peligroso?

Publicar fotos o vídeos de nuestros hijos y de su día a día puede parecer un gesto natural de orgullo o un modo de mantenernos conectados con la familia y los amigos cercanos. Sin embargo, cuando esta práctica se lleva a cabo en una red social pública,
el contenido compartido deja de ser algo íntimo y se hace visible para un público mucho mayor del que imaginamos.

Algunas de las consecuencias del sharentig son:

  • Huella digital y pérdida de control. Cada vez que subimos a internet una imagen o información personal de un menor, estamos contribuyendo a la creación de su identidad digital sin su consentimiento. El contenido, una vez publicado en internet, escapa completamente de nuestro control, dejando una huella que puede permanecer en internet indefinidamente y ser accesible incluso años más tarde. Este contenido puede ser guardado, reenviado o capturado sin que lo sepamos, por lo que incluso aunque lo eliminemos, éste puede permanecer de por vida circulando por internet
  • Manipulación y usos indebidos. Cualquier persona puede descargar o reutilizar estas imágenes sin que lo sepamos. Esto abre la puerta a usos ilícitos como la creación de perfiles falsos, la manipulación de las fotografías, la difusión sin permiso o, en los casos más graves, el uso por parte de ciberdelincuentes sexuales.
  • Vulneración del derecho a la intimidad. El sharenting plantea una cuestión ética y legal, ya que puede vulnerar derechos fundamentales de los menores, como el de la intimidad, la propia imagen y la protección de sus datos. En la mayoría de casos no existe el consentimiento informado del menor, ni éste es consciente de la identidad digital que se está creando en internet sobre él.

Consecuencias psicológicas en los menores

La investigación actual señala que el sharenting no solo afecta a la privacidad y seguridad, sino también al bienestar emocional de los menores, ya que puede tener impacto a largo plazo sobre la identidad y la autoestima del niño/a.

  • Identidad digital no elegida. Los padres construyen una presencia online para los hijos antes de que puedan decidir sobre ella. Esto puede generar incomodidad en etapas posteriores de su vida, cuando descubren que momentos íntimos de su vida o imágenes sensibles están accesibles en internet.
  • Pérdida de control sobre su propia imagen. Pueden sentirse expuestos al comprobar que momentos íntimos, vulnerables o embarazosos han sido compartidos y pueden seguir circulando sin posibilidad de retirarlos.
  • Impacto en la autoestima y autoconcepto. La sensación de estar “mostrado” al mundo puede afectar cómo se ven a sí mismos, especialmente durante la adolescencia, una etapa clave en la construcción de la identidad personal.
  • Emociones asociadas a la exposición pública. Al saber o descubrir que otras personas pueden ver imágenes de su vida, algunos menores pueden experimentar preocupación o vergüenza.
  • Riesgo de acoso y burla en entornos digitales y escolares. Las fotos o datos compartidos pueden ser sacados de contexto y utilizados para ridiculizar al menor en redes sociales o en el entorno escolar, facilitando situaciones de bullying o ciberbullying.

¿Qué podemos hacer para actuar responsablemente?

  • Reflexionar antes de publicar. Preguntarse si esa imagen o información podría comprometer la privacidad del menor ahora o en el futuro. ¿Publicaría esto si fuera mi propia foto? ¿Qué pensará mi hijo cuando tenga 13, 18 o 30 años? ¿Puede esta imagen revelar más información de lo que creo a priori?
  • Reducir la exposición. Usar entornos privados para compartir con familia y amigos cercanos, evitando que el contenido sea visible públicamente.
  • Promover el consentimiento. Siempre que sea posible, involucrar al menor en la decisión de qué se comparte sobre él o ella, especialmente a medida que crece y desarrolla mayor capacidad de juicio. Preguntarles si quieren aparecer y respetar cuando digan que no.

El sharenting, aunque a menudo nace de la intención de compartir y celebrar la crianza, conlleva riesgos importantes para la privacidad, la seguridad y el bienestar psicológico de los menores. La exposición continuada en redes sociales puede generar una huella digital permanente, vulnerar su derecho a la intimidad y afectar a la construcción de su identidad y autoestima a largo plazo. Por ello, resulta fundamental que madres y padres reflexionen sobre el impacto de lo que publican, reduzcan la sobreexposición y fomenten una crianza digital responsable, basada en el respeto, la protección y el consentimiento de los hijos e hijas.

Preguntas frequentes

No. El sharenting se refiere a la publicación continuada y excesiva que expone de forma reiterada la vida privada del menor, no a compartir imágenes puntuales y cuidadas.

Desde que el menor puede expresar su opinión, es importante preguntarle y respetar su decisión, fomentando así su autonomía y el respeto a su intimidad.

LOS RIESGOS DEL SHARENTING

En Centre Sukha exploramos lo desconocido y te ayudamos a superar los problemas con éxito aprendiendo de todo el proceso.

ISSN: 2938-1541

Psicóloga Esther Boada Martos
ISNI 0000 0005 0960 8001 | CEO at Centre Sukha

Fundadora y directora de Centre Sukha con Núm. Colegiada: 24465 por el Colegio Oficial de Psicólogos de Catalunya.

Durante su carrera profesional se ha enfocado en trabajar con diferentes problemáticas como trastornos de ansiedad, trastornos alimentarios, TDAH, bullying, problemas de conducta, traumas, problemas de autoestima etc.​ Especialidades: Psicóloga General Sanitaria · Terapeuta EMDR · Especialista en Trastornos Alimentarios y Obesidad · Especialista en TDAH (infanto-juvenil y Adultos).