San Valentín, celebrado cada 14 de febrero, es una fecha universalmente asociada al amor y al afecto romántico. Sin embargo, más allá de la mercadotecnia y las tradiciones sociales, esta celebración ofrece una oportunidad fascinante para reflexionar sobre los procesos psicológicos que subyacen a nuestras relaciones y a nuestra forma de expresar el cariño. Analizar este día desde la perspectiva de la psicología nos permite comprender mejor qué significa amar y cómo evolucionan nuestros vínculos afectivos.
La construcción social y emocional del amor romántico
El concepto de «amor romántico» que celebramos en San Valentín no es una emoción natural e inmutable, sino que está profundamente moldeado por nuestra cultura y sociedad. La psicología social estudia cómo estas construcciones afectan nuestras expectativas en las relaciones. Se espera que esta fecha sea un momento cumbre de la expresión de afecto, lo cual puede generar tanto alegría como presión. Es importante diferenciar entre la atracción inicial, a menudo impulsada por la biología y la novedad (fases tempranas del enamoramiento), y el amor maduro, que implica compromiso, intimidad y conocimiento profundo del otro. Este día nos recuerda que la sociedad valida y fomenta la expresión pública de estas emociones.
La psicología de la expresión afectiva
Uno de los aspectos más estudiados en la psicología de pareja es cómo expresamos y recibimos el amor. Gary Chapman popularizó la teoría de los Cinco Lenguajes del Amor, un marco útil para entender las diferencias individuales en la comunicación afectiva. Estos lenguajes son:
• Palabras de afirmación: Utilizar el lenguaje para expresar aprecio y afecto.
• Tiempo de calidad: Dedicar atención plena y exclusiva a la otra persona.
• Recibir regalos: Entender los obsequios como símbolos tangibles de afecto y consideración.
• Actos de servicio: Realizar acciones que beneficien o ayuden a la pareja.
• Contacto físico: Abrazos, caricias o proximidad física como forma de conexión.
San Valentín a menudo se centra en los dos primeros lenguajes (regalos y tiempo de calidad, a veces asociados a palabras), pero ignorar el lenguaje principal de nuestra pareja puede llevar a que el esfuerzo invertido no sea percibido o valorado correctamente, independientemente de la buena intención. Comprender el lenguaje del otro es clave para una conexión emocional efectiva.
El rol de la intimidad y el apego en la celebración
La psicología de las relaciones profundiza en cómo se forman y mantienen los vínculos a través de la teoría del apego, desarrollada originalmente por John Bowlby. En la adultez, nuestros patrones de apego (seguro, ansioso, evitativo o desorganizado), formados en la infancia con nuestros cuidadores primarios, influyen en cómo vivimos el amor y la cercanía.
• La intimidad en San Valentín se busca en un nivel emocional profundo, que implica vulnerabilidad y confianza. La capacidad de mostrarse tal cual se es, con defectos y fortalezas, es el pilar de la intimidad psicológica.
• El apego seguro facilita una celebración más relajada, donde la conexión se siente natural y no forzada por la fecha. Por el contrario, las personas con apegos inseguros pueden experimentar más ansiedad, ya sea temiendo el abandono (ansioso) o sintiendo incomodidad ante la demanda de cercanía (evitativo).
Celebrar este día es, en esencia, una práctica de reafirmación del vínculo y de la seguridad en la relación.
La presión social y el impacto psicológico de las expectativas
A diferencia de otros momentos de celebración, San Valentín está fuertemente cargado de expectativas externas, principalmente impulsadas por el consumo. Esta presión social puede tener efectos psicológicos notables:
• Para las parejas establecidas: Puede surgir la tensión de tener que «estar a la altura» o de sentir que si no se realiza una celebración «perfecta», el amor no es lo suficientemente fuerte. Esto desplaza el foco del vínculo genuino a la representación del vínculo.
• Para las personas solteras: La fecha puede magnificar sentimientos de soledad o exclusión, aunque la psicología moderna insiste en la importancia de cultivar el amor propio y las relaciones platónicas como pilares de bienestar, independientemente de tener una pareja romántica. La autoaceptación es fundamental para navegar esta fecha sin caer en la comparación social dañina.
Es crucial, por tanto, practicar la autocompasión y recordar que el valor de una relación no se mide por la ostentación de una celebración puntual.
El amor propio como cimiento de las relaciones
Desde una perspectiva humanista y cognitiva, cualquier relación sana con otro ser humano comienza con una relación sana con uno mismo. El amor propio no es egoísmo; es el conocimiento, respeto y cuidado de las propias necesidades emocionales y límites. Si no se tiene un sentido sólido de valía personal, la dependencia afectiva en la pareja puede aumentar, utilizando la relación como un medio para llenar vacíos internos. San Valentín, por lo tanto, debería ser también un recordatorio para nutrir ese diálogo interno positivo y validar las propias emociones.
Preguntas frequentes
No necesariamente. Lo verdaderamente perjudicial es la falta de reconocimiento y aprecio constante. Si la pareja ha acordado no darle importancia a esta fecha, y el afecto se demuestra de otras formas durante todo el año, no hay impacto negativo. La clave es la comunicación y el acuerdo mutuo sobre cómo expresar el cariño.
Esta sensación surge de la comparación social y del énfasis cultural en la pareja romántica como fuente principal de felicidad. Es un recordatorio social de un tipo de vínculo que no se posee en ese momento, lo que activa la necesidad de pertenencia. Es importante redirigir la energía hacia el cuidado propio y otras redes de apoyo afectivo.
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ISSN: 2938-1541

Fundadora y directora de Centre Sukha con Núm. Colegiada: 24465 por el Colegio Oficial de Psicólogos de Catalunya.
Durante su carrera profesional se ha enfocado en trabajar con diferentes problemáticas como trastornos de ansiedad, trastornos alimentarios, TDAH, bullying, problemas de conducta, traumas, problemas de autoestima etc. Especialidades: Psicóloga General Sanitaria · Terapeuta EMDR · Especialista en Trastornos Alimentarios y Obesidad · Especialista en TDAH (infanto-juvenil y Adultos).